¿Tienen caducidad los extintores?

recarga de extinguidores

Uno de los dispositivos más importantes que cualquier empresa puede tener es, sin duda, un extinguidor. Sin embargo, a pesar de tener tanta importancia, la gran mayoría la gente no tiene una idea clara de cómo y cuando deben revisar sus extinguidores. Dicho esto, en este artículo trataremos de una manera más cercana, cómo podemos identificar cuando un cuando un extinguidor debe ser cambiado y también los tipos extinguidores que existen.

Extinguidores recargables

El primer tipo de extinguidor del que vamos a hablar ese recargable. Cada uno de sus extinguidores incluye un dispositivo de medición que nos indica si el extinguidor necesita recarga o se encuentra cargado. Dispositivo de medición es muy sencillo de leer y generalmente tiene tres secciones divididas por colores que son rojo, amarillo y verde. Es total como un semáforo, los colores nos indica lo siguiente:

  • Rojo= falta de carga
  • Amarillo= requiere recarga próxima
  • Verde= está en condiciones de uso

A pesar de que los extinguidores recargables necesitan servicio cada seis años, es importante revisarlos constantemente. Sobretodo cuando las condiciones climatológicas no son las más adecuadas. Recordemos que un extinguidor tiene partes metálicas que pueden oxidarse.

Extinguidores desechables

Existen extinguidores de una sola aplicación los cuales son desechables, es decir, no hay manera de recargarlos. Sin embargo, el mantenimiento de este tipo de unidades debe ser mensual debido a la estructura de los mismos tienden a fallar si no sales del mantenimiento apropiado. Recordemos que no hay forma de recargarlos entonces cuando el extinguidor dice “vacío” es momento de comprar uno nuevo.

De estos dos tipos de extinguidores, la caducidad severa presente de uno de otra manera. Por un lado el extinguidor puede quedar totalmente inútil una vez que se haya vaciado (en el caso de los extinguidores desechables) en donde simplemente tendrás que adquirir un extinguidor nuevo. Por otro lado, los extinguidores recargables requieren de servicio cada seis años y si no se les brinda dicho servicio, pueden llegar a fallar.

En cualquiera de los dos casos, es importante darle servicio a los extinguidores para asegurarnos de que contamos con los dispositivos básicos para poder enfrentar una situación complicada en caso de incendio ya sea en la casa o en la empresa.

Por lo anterior es importante considerar a una empresa que pueda brindarnos el servicio de mantenimiento para nuestros extinguidores. Tal es el caso de GYMCO quienes con gusto podemos ayudarte a reparar y recargar tu extinguidor.

La Torre Grenfell

Por: Ing. José Luis de Jesús Segovia Garza

El fuego empezó a devorar el edificio alrededor de la 1 de la madrugada, cuando la mayoría de sus habitantes dormía. Silencioso, ese plasma que es maravilla cuando logramos controlarlo, empezó a destruir lentamente con su incipiente furor las vidas de 120 familias que habitaban la torre Grenfell en el centro de Londres. El incendio inició, como siempre, con un evento tan simple como fortuito, hecho que se conocerá en los próximos días, o tal vez no, pero que detonó un evento ingobernable para la voluntad humana: dirán que fue un refrigerador viejo que hizo corto circuito durante la noche, o una extensión sobrecargada de clavijas en un hogar con gadgets electrónicos que se cargaban de noche, o un cigarrillo encendido encaminado por una ráfaga de viento, o un sartén olvidado sobre la hornilla encendida que agotó su contenido y ardió en consecuencia, o tantas cosas que suelen suceder en estos casos, que en un principio parecen eventos que no hacen daño alguno, que se atajan generalmente a tiempo, y hasta despiertan sonrisas y comentarios agudos sobre la buena suerte y lo cuidadosos que debemos ser siempre que nos descuidamos. Y cuando en esos casos el fuego se controla y se somete, pensamos que todo ha sucedido bien y seguimos nuestras vidas como si nada. Bueno, seguimos hasta el próximo evento en el que seguramente continuaremos corriendo con buena suerte, según las estadísticas que poseemos, pues es muy raro que llegue a quemarse todo un cuarto, o toda una casa, o no se diga la torre Grenfell de Londres, donde vivían 120 familias, casi todos inmigrantes del gran Reino Unido, atraídos por el alto nivel de la vida londinense.

Y así, la noche del martes 13 de Junio, precisamente inmigrantes musulmanes, que en estas semanas se encuentran en pleno Ramadán, ese mes sagrado para ellos en el que deben cumplir con ritos religiosos, como el suhur, comida ligera entre el final de la noche y el comienzo del alba, pudieron darse cuenta del inicio de los acontecimientos, pues algunos de ellos se encontraban despiertos a esa hora. Los musulmanes, concentrados en sus cosas de musulmanes, olieron primero, seguramente, y luego vieron después, que un incendio había iniciado. Todos coinciden que la alarma contra incendios no funcionó. Más bien estas personas musulmanas fueron la voz de alerta para sus vecinos, que dormidos no sabían del peligro que acechaba. Fueron los héroes de la noche, seguramente en una vorágine de emociones encontradas, pues en últimas fechas los musulmanes en Inglaterra son vistos con recelo por los ataques terroristas recientes.

Se requirieron héroes porque fallaron los sistemas contra incendio. Fallamos los seres humanos. La norma internacional contra incendios manda que para edificios de más de 23 metros de altura la única solución pertinente para prevenir incendios son los rociadores automáticos con sistemas de bombeo. Y este edificio no los tenía disponibles por alguna sinrazón, a juzgar por las consecuencias terribles. Los rociadores funcionando no dejan que un incendio se propague: eso sí, arrasan con las pertenencias, los activos, pero no dejan que un incendio se propague. Otro indicio de que los sistemas contra incendio no funcionaron adecuadamente son las luces encendidas de los departamentos de la cara sur del edificio, justo cuando la cara norte se consumía de una forma pocas veces vista: como una cerilla, como un pabilo, de una forma horrenda. Un sistema básico contra incendios corta la energía eléctrica para evitar que los cortos circuitos consecuencia de los cables fundidos formen otros focos de incendio. Fue una visión fantasmagórica poder observar un lado de la gran torre ardiendo por completo, y del otro lado las luces interiores de los departamentos que dibujaban las siluetas de personas a punto de morir. Otra lección que nos dejará para la posteridad este lamentable accidente ha sido la poca cantidad de chorros de agua que se pudieron observar combatiendo el mega incendio, apreciados en las tomas aéreas de las cámaras informativas. Esto nos habla de la imposibilidad para bomberos y rescatistas hacer su trabajo por la forma en la que están organizadas las ciudades modernas, llenas de tantas cosas, pero faltantes de hidrantes suficientes en las calles, de escaleras exteriores de emergencia en los edificios (este edificio construido en 1974 no contaba con ellas), previendo un evento como el que atestiguamos: seres humanos y sus hogares convertidos en combustible para arder al no tener bien equipados sus centros de trabajo y de vivienda para la seguridad humana. Estos países llamados del primer mundo tienen recursos suficientes para estudiar estos fenómenos y evitar que las cosas sucedidas se vayan al olvido. A nosotros, los que vivimos en países que no contamos con dichos recursos, nos queda estar atentos a las nuevas normatividades que sean creadas con la retroalimentación de este tipo de accidentes, pues nadie está exento de verse involucrado en uno de ellos, como lo demostraron recientemente en Saltillo los sucesos de Tacos Checo, la recicladora Olvera e Hijos, o la unidad de transporte público que ardió hace unos días hasta consumirse ante la mirada impotente de decenas de automovilistas que no contaban con un extintor en sus propias unidades.